¿Le temes a la oscuridad? Ven a la universidad

17 08 2011

¿Le temes a la oscuridad? Así se llamaba un programa que recuerdo haber visto en la televisión cuando era niño. En cierta medida lo veía porque me gustaba, pero también lo veía porque alguna vez temí a la oscuridad. ¿Qué es lo que nos hace temerle a la oscuridad? ¿Será lo desconocido? ¿Será que no podemos ver nada? ¿Será que “algo” pueda estar allí que yo no espero? ¿Será un posible peligro inadvertido? En cierta medida tenemos razones para temer, porque todas esas interrogantes tienen fundamento en la incertidumbre de peligro que da a luz el miedo.

En el libro de Éxodo, sin embargo, vemos una situación que ejemplifica bien la realidad del miedo, y a su vez, contradice la reacción natural del miedo. “Todos los israelitas fueron testigos de los truenos y relámpagos, del sonido de trompetas y del monte envuelto en humo; pero tenían miedo y se mantenían alejados. Así que le dijeron a Moisés: Háblanos tú, y obedeceremos; pero que no nos hable Dios, no sea que muramos. Y Moisés les contestó: No tengan miedo, Dios ha venido para ponerlos a prueba y para que siempre sientan temor de él, a fin de que no pequen. Y mientras el pueblo se mantenía alejado, Moisés se acercó a la nube oscura en la que estaba Dios.” Ex. 20:18-21 (Versión popular).

Si pensamos naturalmente, creo el miedo era evidentemente justificado e incluso razonable. ¿Por qué he de querer introducirme en una situación de tensión, caos, adversidad e incertidumbre? ¡Qué miedo! Eso pensaba el pueblo. Sin embargo, hoy quiero reflexionar en la última frase de este extracto: “… Moisés se acercó a la nube oscura en la que estaba Dios”. Moisés como todo israelita, experimentó lo mismo que ellos experimentaron: Truenos, relámpagos, sonidos estridentes de trompeta, humo. Pero él reacciona de manera diferente. Él se acerca al peligro, se acerca a la tensión, se acerca a la incertidumbre, porque no era cualquier cosa, sino más bien aunque oscuridad y humo, allí era donde Dios estaba. Esta convicción que vemos le hace decir en los versículos anteriores “No teman”. Esta convicción es resultado de haber sacado a los israelitas de Egipto guiado por la presencia y mano de Dios, esta convicción es nacida de una experiencia con Dios, que lo ha invitado y lo ha convencido de que donde esté Dios, allí ha de estar él. ¿¡Cómo iba a tener miedo!? ¿¡Miedo de qué!? Así entendemos mejor la reacción de Moisés. Si hay truenos, y mucha oscuridad, pero ¡es el Señor quien está allí! Quien los sacó de Egipto, quien los llevó a través del mar en seco, quien derrumbó las paredes de agua sobre sus enemigos. Muchas veces la presencia de Dios puede darnos ese sentimiento que le dio a los israelitas. Un sentimiento de entrar a lo desconocido, de temor y de incertidumbre. El mismo Moisés tuvo ese mismo sentimiento cuando se encontró con Dios por primera vez “… Moisés se cubrió la cara, pues tuvo miedo de mirar a Dios.” Ex. 3:6. Ahora la experiencia con ese Dios le ha permitido vencer el miedo y continuar a través de la nube oscura y habitar en su presencia.

Tengo una carga tremenda por mi generación. Es una generación que se levanta y ve un mundo caído pero aunque trata de responder, no se da cuenta que al emprender el vuelo lo hace con un ala quebrada. No importa cuánto se quiera, jamás podrá transformarse integralmente este mundo si no tomamos en cuenta que únicamente Dios transforma al ser humano. Podemos proponer buenos planes, tener proyectos innovadores, talleres de conciencia moral y ética, proyectos de ayuda social, etc., pero todo esto, aunque bueno y necesario, carece de profundidad sin reconocer que el ser humano no va a transformarse a el mismo sin que deje de poner su mirada en el yo y empieze a ver a Dios, para luego ver a su prójimo con los ojos con que Él nos ve a nosotros.

Ver al prójimo requiere que se esté consciente del lugar donde me encuentro. Hoy para mi ese lugar es la universidad. Buscando conocimiento, estudiando, aprendiendo, platicando, escuchando, sintiendo. Si en la universidad es imposible para el universitario ver su realidad, sentirla, vivirla, para reaccionar ante ella, será exactamente igual cuando salga de allí hacia el mundo. ¿Cuál es el miedo? Pues también es razonable, muchas personas, diversidad de pensamiento, mucho ruido que causa tensión en nuestras mentes. Pero también es razonable pensar, que si no se hace nada, todo seguirá tal cual está. Creo que tal como Moisés hoy estamos llamados a introducirnos en la nube oscura donde está Dios. Pueda que tengamos miedo, -si, es natural-, pero también es nuestro llamado vencerlo, porque ¡es Él que está allí!, y le conocemos. Es nuestro llamado ver hacia el cielo y clamar que su reino venga a la universidad. Clamar que su presencia esté entre nuestro entorno, no por mi, no por ti, sino por nosotros, para todos. Ver al cielo pero seguir caminando en los pasillos, ver al cielo pero seguir escuchando al amigo y al enemigo, ver al cielo pero seguir sintiendo el dolor de nuestros compañeros. Ver al cielo pero porque Él viene y a lo largo de nuestro caminar en la universidad, esperar que a la vista de todos, sea Él, Señor de la universidad. Podemos tener esa confianza y certeza, ya que al final del libro de Éxodo, vemos cómo ahora la presencia del Señor estaba con su pueblo y el miedo se ha transformado en obediencia. “Al terminar Moisés la construcción, la nube cubrió la Tienda del Encuentro y la gloria del Señor llenó el santuario. Moisés no podía entrar en la Tienda del Encuentro porque la nube se había asentado sobre ella y la gloria del Señor llenaba el santuario. Cuando la nube se levantaba de encima del santuario, los israelitas levantaban su campamento y seguían su camino, pero si no se levantaba la nube, tampoco ellos levantaban su campamento, sino que esperaban hasta que la nube se levantaba. A lo largo de todo el viaje de los israelitas, y a la vista de todos ellos, la nube del Señor estaba sobre el santuario durante el día, y durante la noche había un fuego sobre él.” Ex.40:34-38.





En el principio…

13 08 2011

Recientemente me propuse leer toda la Biblia antes que termine este año. Sin más,  la agarré, me encomendé en las manos de aquel cuya palabra iba a escuchar y cuya voluntad con humildad iba a obedecer y empecé a leer. Ahora quiero compartir algunos apuntes de lo que pude ver se refleja de Él y del ser humano en el libro de Génesis. No es esto un resumen muy bien articulado, sino sencillas observaciones que de igual manera, nos llevan a reconocerle y retornar a Él como creación suya.

Dios es un Dios creador. No podemos empezar sin empezar en el comienzo. Dios haciendo, Dios creando, Dios moviéndose, Dios pensando y dando forma a lo que en su mente hay. Reflejándose en la creación, poniendo de lo suyo, belleza, orden, vida y paz. Vemos que luego de haber llegado al clímax de su creación (el ser humano), existe una relación frontal y profundamente personal entre Dios y el hombre. No hay obstáculo en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra que impidiera a Dios comunicarse con su creación. Vemos a Dios dando tan abundantemente, sobrepasando los límites de las necesidades, todo porque Él es así, creando un lugar para la habitación del ser humano, proveyendo para las necesidades más básicas, desde físicas, laborales hasta relacionales y espirituales. Vemos por primera y única vez al ser humano en plenitud, en la perfección de haber sido hecho a imagen y semejanza de Dios, en relación perfecta con Dios, con el resto de la creación, con otros y consigo mismo.

El ser humano es pecador. Al mismo tiempo que podemos ver la realidad y grandeza de Dios, presenciamos tristemente qué sucede cuando nos apartamos de sus planes. Dios dio una indicación sencilla, clara, pero la decisión a escuchar voces diferentes a la de Dios y la decisión de escucharse a si mismo antes que escuchar la voz de Dios, llevó al ser humano a la rotura y destrucción de las relaciones en las cuales vivía en perfecta armonía: con Dios, con el resto de la creación, con su prójimo y consigo mismo. A través de todo el libro, se nos muestra una fotografía muy parecida a la realidad del ser humano hoy: peleas, celos, asesinatos, mentiras, engaños, venganzas, violaciones, homosexualismo, egoismo, necedad, etc.. Todo resultado de haber perdido la armonía y de haber roto las relaciones que al principio Él había creado perfectas. Todo resultado de intentar vivir la vida sin Dios.

Dios es un Dios redentor. ¿Cuál es la reacción de Dios ante la rotura de estas relaciones? Restauración, redención. Dios verdaderamente a través de este libro que es el inicio de muchos, muestra su infinito amor, compasión, misericordia, perdón. Vemos a Dios dando a conocer al hombre su estado y mostrándole cómo retornar a Él y por qué hacerlo. Dios llama a los suyos a retornar a Él porque quiere bendecirlos, guiarlos, estar con ellos, cuidarlos.

Dios cambia el estado del hombre. Apartir de la presencia de Dios en la vida del ser humano, éste es capaz ahora de empezar a redimir las relaciones rotas y buscar lo que Dios quiso desde el principio. El hombre es ahora capaz de perdonar, busca la paz, promueve la justicia, busca el bien de todos, y también empieza entender la integralidad de la vida con respecto su relación con Dios. El hombre vuelve a la razón, reconoce el actuar de Dios y le obedece.

Esperemos comprender nuestro estado, reflexionar sobre la realidad y las implicaciones que este tiene y abrazar la propuesta de Dios, que desde el principio nos creó para estar en relación con Él.





A quién seguir

31 07 2011

He estado pensando en cómo somos influenciados por tantas corrientes en el mundo. Por un lado están las ideas que bombardean nuestra mente en la publicidad, en la televisión, en la radio, en la boca de la gente que camina a nuestro lado y también las ideas y creencias que la cultura predominante considera pertinentes y que practica. Por otro lado tenemos también lo que la gente o círculo cercano de amigos y familia piensa y cree que cada quien debe hacer. Todos parecen tener una idea muy clara o por lo menos a veces, más clara que nosotros, de lo que debemos hacer y de lo que debemos pensar e incluso sentir. ¿Cómo armonizar con todo este bombardeo? La única forma de responder es tener en mente qué es lo que queremos hacer, a quién debemos escuchar y a quién no. Ahora bien, creo estar tocando fibras sensibles, ya que con mucha cordura podemos argumentar que hay gente muy sabia a nuestro al rededor (no mucha pero si hay) que puede guiarnos, pero el punto aquí no es descartarlos a ellos sino más bien, llevarnos a entender que todo se focaliza no en las personas, sino en el Señor. Necesitamos ver, más que ser aconsejados, necesitamos ver a Jesús encarnado y no tanto una plática o prédica (que son buenas) sobre un tal Jesús. Creo que hemos abandonado el ejemplo de Jesús por la historia de Jesús. Me preocupa esto porque es como dejar de barrer y empezar a decir cómo debiera barrerse sin yo mover un dedo. Si el evangelio radica en Jesús, y a través de Él llegamos a conocer la identidad de Dios y la realidad de Él, no debemos meramente hablar de Él, sino encarnarlo también.

El llamado hoy es a pensar y reflexionar en lo que estamos viviendo, en lo que estamos dejando que sea influencia en nosotros y a ser capaces de discernir la voz de Dios y darle el lugar que se merece en nuestras vidas. No vamos a decir, primero, segundo,  o tercer lugar, porque esto quiere decir que al “cumplir” con lo que había en el primer lugar, sigo con lo que va de segundo y etc. No. Lo que vamos a decir es que darle el lugar a lo que Dios dice y a lo que Dios es, requiere que entendamos que Él está en todas las áreas de la vida y que para darle su justa dimensión debemos aprender a vivirla en la vida completa. ¿Cómo podemos decir desear verlo y amarlo sin someternos a negarnos a nosotros mismos? Es bonito y edificante cantar todo tipo de cosas el domingo en la mañana y escuchar radios cristianas que dan retazos de sabiduría, pero ¿qué mejor que ir a la fuente y someternos a ella con humildad? No hay nada como buscar, luchar y vencer juntamente con aquel que nos buscó, luchó y venció en la Cruz para darnos libertad y vida. A Él debemos el aire que respiramos y cada latido de vida que hay en nosotros. ¿Cómo no vivir para Él? ¿Cómo no exhalar su aroma aunque sea a costas de sacrificar mi carne y desaparecer el yo? ¿Cómo no hacerlo si él murió en carne siendo perfecto para darnos salvación? No ha habido vez que el amor y gracia del Señor nos haya fallado y así será por la eternidad.

Que toda la creación cante y alabe al Señor que está en el trono, gloria, honor y alabanza, que toda la eternidad haga eco y esté en sintonía con el canto de salvación y que el Señor del universo sea en nuestros corazones y en nuestro caminar de cada día. Jesús.





Salmo 91

31 07 2011

El que vive bajo la sombra protectora del Altísimo y Todopoderoso, dice al Señor: “Tú eres mi refugio, mi castillo, ¡mi Dios, en quien confío!” Sólo él puede librarte de trampas ocultas y plagas mortales, pues te cubrirá con sus alas, y bajo ellas estarás seguro. ¡Su fidedlidad te protegerá como un escudo! No tengas miedo a los peligros nocturnos, ni a las flechas lanzadas de día, ni a las plagas que llegan con la oscuridad, ni a las que destruyen a pleno sol; pues mil caerán muertos a tu izquierda y diez mil a tu derecha, pero a ti nada te pasará. Solamente lo habrás de presenciar: verás a los malvados recibir su merecido. Ya que has hecho del Señor tu refugio, del Altísimo tu lugar de protección, no te sobrevendrá ningún mal ni la enfermedad llegará a tu casa; pues él mandará que sus ángeles te cuiden por dondequiera que vayas. Te levantarán con sus manos para que no tropieces con piedra alguna. Podrás andar entre leones, entre monstruos y serpientes. “Yo lo pondré a salvo, fuera del alcance de todos, porque él me ama y me conoce. Cuando me llame, le contestaré ¡yo mismo estaré con él! Lo libraré de la angustia y lo colmaré de honores; le haré disfrutar de una larga vida: ¡le haré gozar de mi salvación!”





Redescubriendo a Jesús

12 05 2011

Qué tal amigos y amigas. Debo confesar que últimamente me he sentido un tanto olvidado. Siento que estoy haciendo muchas cosas y que apesar de tantas cosas, no tengo contacto con nadie. Hasta cierto punto he llegado a sentirme rodeado de gente pero solitario. Siguiendo el camino pero como que el camino se olvidó de mi. Este martes que pasó, ibamos a discutir sobre un pasaje en la universidad, pero por ciertas cosas que se dieron, no me fue posible llegar. El pasaje era este:

Lucas 8:22-25: “Un día subió Jesús con sus discípulos a una barca. -Crucemos al otro lado del lago- les dijo. Así que partieron, y mientras navegaban, él se durmió. Entonces se desató una tormenta sobre el lago, de modo que la barca comenzó a inundarse y corrían gran peligro. Los discípulos fueron a despertarlo. -¡Maestro, Maestro nos vamos ahogar!- gritaron. Él se levantó y reprendió al viento y a las olas; la tormenta se apaciguó y todo quedó tranquilo. -¿Dónde está su fe?- les dijo a sus discípulos. Con temor y asombro ellos se decían unos a otros: “¿Quién es éste, que manda aun a los vientos y al agua, y le obedecen?”.

La discusión iba enfocada a ciertas cosas que no me interesa mencionar, más bien quiero compartir lo que vi después del martes al seguir estudiándolo. La primera cosa que pude ver es que los discípulos y Jesús suben juntos. Pueda que no tuvieran idea o que creyeran tener idea de lo que iban a hacer, ya que algunos eran pescadores, pero suben a la barca juntos. Al pensar en la barca, viene a mi mente dinamismo. Sea como sea, si uno se sube a una barca, ésta se mueve. A cualquier paso, al estar sobre agua, ésta responde con un movimiento más o menos oscilante. En este caso varios suben para ir a un lugar determinado. Subir con Jesús a la barca y hacer lo que él sugiere (ir al otro lado del lago), implica que fuera lo que fueran a hacer al otro lado del lago, que ellos querían ir con Jesús y que lo querían llevar en su barca. Muchas veces queremos hacerlo de esa manera ¿no?. Llevar a Jesús con nosotros, hacer lo que Jesús nos ha dicho y llegar a donde Él quiere llevarnos. Totalmente de acuerdo, pero el viaje no queda allí. Suceden ciertas situaciones que prueban nuestra determinación y algunas otras cosas que vamos a mencionar más adelante. No perdamos de vista que el pasaje dice que “…mientras navegaban, él se durmió”. ¿Qué implica esta aparente pasividad de Jesús? Él les dijo que fueran al otro lado del lago, Él subió con ellos en la barca, juntos, emprendiendo un viaje juntos… pero ahora se durmió. Imagino que esto inicialmente no causó problemas para los discípulos. Tal vez hasta lo habrán visto y dijeron: pobre el Maestro, ha estado sanando y predicando tanto, seguramente está agotado y necesita un tiempo de descanso. ¿Cuánto tiempo habrá pasado para que empezara la tempestad? Si hubiera empezado inmediatamente, creo que fácilmente hubieran podido regresar, pero el pasaje dice que Jesús se durmió mientras navegaban. O sea que empezaron el viaje y llegaron a un punto de no regreso y durante ese tiempo, Jesús se queda dormido. En este punto es donde sucede que la barca empieza a inundarse y una tormenta los visita. Me ponía a pensar, ¿cómo se sentieron los discípulos? Obviamente muy asustados, pero, al ver a Jesús dormido, siendo Él quien los había embarcado en el viaje… en el paralelo de este pasaje en Marcos 4:35-41, creo que se ve un poco mejor lo que les quiero transmitir, allí lo que los discípulos dicen es: ¡Maestro! ¿no te importa que nos ahoguemos? O sea.. ¡Jesús! ¿No ves que estoy aquí siguiéndote y me vas a dejar que me muera? ¿No ves que estoy haciendo lo que vos en primer lugar dijiste que hiciera y ahora me dejás solo? ¿Que no ves que estoy siguiendo tu camino y éste me lleva a la perdición? ¿Estás ciego? ¿No que mucho sanar y predicar y ahorita te vas a morir con todo y nosotros? Imagino cualquier clase de pregunta incriminatoria que refleje el total abandono y desconcierto que los discípulos sintieron. Lo que no me fijé al principio, fue que yo estaba en el relato y que le estaba preguntando eso al Jesús dormido, tratando de despertarlo. ¿Cómo hacemos eso no? Culpamos a Jesús por decisiones que nosotros tomamos. Si, hemos hecho las cosas siguiéndole a Él, queremos ir a donde Él nos llama, pero no queremos vivir tormentas ni tempestades. Cuando las vivimos y sentimos el miedo, sentimos la soledad, sentimos el olvido, allí ya no queremos. Pues o sorpresa, ¡el camino involucra peligros, sentimientos que no quería experimentar, situaciones que no quería pasar! ¡involucra duda y momentos donde culpamos a todo el mundo, más a Dios!

Algo que me dio muchísimo ánimo luego de mucho tiempo de no entender yo mismo (tal como lo discípulos), fue que Él se despierta, Él calma la tormenta y lo que más llama mi atención es que los discípulos, si bien Jesús les recalca que aún les falta conocerle y que aún no conocen la totalidad del Jesús que tenían enfrente, terminan conociendo una parte de Él que todavía no habían visto. De allí el título de la entrada: Redescubriendo a Jesús. Los discípulos conocían al Jesús que sana, que predica, que hace milagros, pero hoy conocen a un Jesús que tiene poder sobre la naturaleza, sobre el agua, sobre el viento, sobre los corazones con miedo y sobre las mentes con los pelos de punta. Si hoy Jesús duerme en tu vida, si hoy Jesús te ha llevado hasta donde estás y hay dificultad, oposición, soledad, incertidumbre.. sólo quiero decirte que Jesús no duerme para siempre. Te está dando este espacio, esta oportunidad, para que conozcas más de Él, para que conozcas nuevas cosas y nuevas dimensiones de su amor, poder y dirección, Él está durmiendo para que al despertar te encuentres con una fe que solamente a través de la tempestad ha de nacer.





Adivinen quién visitó la iglesia hoy..

10 04 2011

Era un domingo cotidiano. La familia se levantó temprano para llegar al servicio a tiempo. Hubo algunas discusiones para presionar Pedrito que se quedaba rezagado. Ya todos en el carro, emprendieron camino hacia el templo. Al llegar saludaron a algunos hermanos y hermanas que caminaban junto a ellos en la entrada. Pedrito se quedaba atrás y su mamá lo pellizcaba para que entrara y cuidadito y hacía una expresión de dolor. Debía lucir muy contento porque por supuesto, estaba llegando a la casa del Señor. El culto era muy motivante. Si no hubiera sido por los constantes pinchazos que Pedrito hacía en el brazo de su mamá, el culto hubiera sido sublime. El predicador motivaba a la congregación a seguir la palabra de Dios y a ser rectos en sus caminos.

De repente, un hombre desconocido para la mayoría entró a media prédica. Todos lo veían. Podría decirse que si las miradas hablaran, aparecerían inmediatamente sobre todas las personas unos globitos de pensamiento llenos de símbolos algo así: #$..?!!!. Los niños parecían reconocerle, pero mientras más años tenía la persona, este personaje era menos familiar,… y proporcionalmente también, mientras menos familiar era, más simbolitos aparecían en sus nubecitas de pensamiento #$%..&!”¡?[]¨*!!!!!!. El hombre veía a todos con una frialdad tremenda. Parecía que no podía creer lo que veía. Su mirada era una mezcla de indignación, enojo y decepción. Por supuesto el pastor tenía que intervenir. ¿Cómo podía ser que estuviera interrumpiendo su sermón? Rápidamente habló con algunos hermanos para que sin o con muy poco diálogo, sacaran a este intruso. Mientras el pastor cavilaba con los otros, este hombre ve específicamente a la familia de Pedrito, y habla para que toda la congregación escuche diciendo: ¿Es permitido hoy día sagrado de sus cultos, hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar? Pero ellos guardaban silencio. La pregunta no tenía mucho sentido para ellos. Todos pensaban que: obviamente hacer el bien y salvar la vida es lo que debe hacerse, y que de hecho ellos están allí en el culto el domingo tratando de cumplir tales cosas. Y este hombre, mirándolos en torno con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, habló a Pedrito y le preguntó ¿Qué tienes? Pedrito un poquito asustado le dijo al oído: Tengo desamarrado mi zapato, y estoy triste porque todavía no me lo sé amarrar, le he pedido a mi mamá pero ella no me hace caso. El hombre, poniéndose de rodillas en el brillante piso de cerámica, ató las cuerdas de su zapato y también ató nuevamente las del otro zapato para que no se le desamarraran. Pedrito regresó a su lugar muy contento.

¿Cómo crees que termina la historia? ¿Qué hará la congregación? Tal vez es un ejemplo un tanto sencillo, pero me temo que la iglesia de hoy encontraría esta intrusión al culto inaceptable, y que este hombre sería desechado, o mucho peor, ya ha sido desechado.

Marcos 3:1-6: Otra vez entró Jesús en una sinagoga; y había allí un hombre que tenía una mano seca. Y le observaban para ver si le sanaba en el día de reposo, para poder acusarle. Y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte aquí en medio. Entonces les dijo: ¿Es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar? Pero ellos guardaban silencio. Y mirándolos en torno con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo* al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y su mano quedó sana. Pero cuando los fariseos salieron, enseguida comenzaron a tramar con los herodianos en contra de Jesús, para ver cómo podrían destruirle.

Si, adivinaron bien. El hombre que visitó esa iglesia era Jesús. Y como vemos, su presencia no es exactamente anhelada ni mucho menos reconocida. Lamentablemente el pueblo de Dios cada vez más se amontona en los templos dejando a Jesús y su mensaje afuera. Las nuevas generaciones aprender a hacer lo mismo. Ven una cosa en casa y durante toda la semana, pero en la iglesia ven otra completamente diferente. En la iglesia pocos conocen a Jesús. Muchos dicen saber de Él y mencionan su nombre. Muchos conocen de su vida y otro montón de datos históricos. Pocos, muy pocos le conocen a Él. Se confunde creer en la existencia de Jesús con ser discípulo y estar bajo su señorío. No sé si Jesús quiera aún trabajar con los fariseos y escribas que están en las sinagogas modernas, pero lo que si es cierto es que Él va a trabajar, sea a través de la iglesia institucional o fuera de ella. Sea como fuere, estemos listos para reconocer su presencia y para que la preeminencia del bien reine sobre cualquier institución o esquema humano, inclusive sobre la propia iglesia de hoy en día.





¿Prodigios? ¿Señales? Quién lo diría..

14 01 2011

Leyendo los primeros capítulos del libro de Hechos, me encontré con un personaje muy conocido. Seguramente al pensar en este libro, ya algunos personajes les habrán venido a la mente. Al personaje que me refiero es Esteban. Tiene una fugaz pero poderosa aparición en los capítulos 6 al 8. Hoy quiero solamente señalar unos puntos en el principio del capítulo 6 que llamaron mi atención y me hicieron reflexionar sobre cómo debe ser la influencia del hijo de Dios y de donde proviene el poder de la misma. Miremos más de cerca a Esteban y descubramos la naturaleza de su poder en el capítulo 6. Éste capítulo inicia contando un problema. El problema era que los griegos estaban murmurando contra los hebreos, diciendo que sus viudas estaban siendo desatendidas en la distribución diaria de la comida. Si observamos cuidadosamente los cinco capítulos anteriores, veremos que una de las claves para este gran avivamiento que se estaba experimentando “En aquellos días, como creciera el número de los discípulos…” (Hechos 6:1) era estar en el mismo sentir y por lo tanto actuar conforme a este sentir, que dicho sea de paso, había sido desencadenado por la predicación de la palabra y de la resurrección de Jesús (Hechos 2-5) y por supuesto impulsado por la venida del Espíritu Santo (Hechos 2). Esto significaba en resumidas cuentas que cada quien se ponía en los zapatos de todos y el resultado de ello era que “…no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.” (Hechos 4:34-35). Ahora bien, este tipo de murmuración que se nos menciona en el versículo 1 del capítulo 6, atacaba tanto la unidad en si, como los resultados de una unidad bien forjada en los principios de la palabra. Era de esperarse entonces la acción tomada de inmediato por los apóstoles, “Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir las mesas.” (Hechos 6:2). Notemos que no dice no es “bueno” o “es malo”, sino que dice “justo”. La idea es que no era adecuado descuidar el ministerio de la palabra por cualquier otra cosa. Cómo cambiarían nuestras vidas si esto sucediera a menudo en el caminar diario ¿verdad?. Los apóstoles estaban conscientes de esto, así que con la multitud reunida, le encomiendan “Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.” (Hechos 6:3) Obviamente la idea no era de un desprendimiento conveniente de un trabajo considerado degradante, sino persistir “… en la oración y en el ministerio de la palabra.” (Hechos 6:4). Este punto es importante, porque muchas veces porque pensamos que un trabajo no va con nuestro nivel económico o con nuestras preferencias, optamos cambiar anteponiendo una razón espiritual como muletilla. Esto no es agradable ante los ojos de Dios y los apóstoles habiendo sido entrenados para el liderazgo en el servicio no hubieran apoyado una propuesta así de ninguno. El servicio para ellos era tan importante, que las características dadas para aquellos aptos para el trabajo eran únicas y altamente apreciadas por todos. “…de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría…”. Un momento. 1. Buen testimonio. 2. Llenos del Espíritu Santo. 3. Llenos de sabiduría. ¿Eso para “…servir mesas.” (vv. 2)? ¿Por qué? ¿Tanto se necesita? o ¿Era un estado no tan excelso e inalcanzable como lo veríamos algunos en estos tiempos? Creo que sigue siendo excelso, pero para ellos en ese momento no era algo inalcanzable, si no me creen, veamos el versículo 5 “… y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía;”. Encontraron a los siete y de Esteban se menciona nuevamente que era lleno del Espíritu Santo y se le agrega que era lleno de fe. ¿Listos para la sorpresa? Esteban, encargado de la distribución diaria de los alimentos, de servir mesas “Y …, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo. Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban. Pero no podían resistir la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.” Cuando lo leí, después de muchas veces de que mis ojos pasaran por esas palabras, mi mente tuvo la idea de una persona que de mesero, saliera del restaurante donde trabajaba y colgando su delantal se pusiera en medio de una intersección en las calles y una gran plataforma se levantara en la cual él se pone a dar un gran espectáculo. ¿Qué pasó? ¿Qué cambió? y esta es la verdadera sorpresa. Esteban era el mismo, seguía encargado de lo que le habían puesto a hacer, y lo más importante, seguía lleno del Espíritu Santo, de sabiduría, de fe y con buen testimonio. Los prodigios y señales eran lo menos importante, eran resultado de su relación con Dios en el hoy, en el ahorita. Eran resultado de que el mismo Dios habitaba en Él y que en su lugar de trabajo había visto la posibilidad de engrandecerle y la había tomado. Me llama mucho la atención la frase en el versículo 10 “…no podían resistir la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.” Impresionante. Cuando dejas que el Señor controle cada fibra de tu ser, cuando haces lo que fuiste encomendado hacer, cuando estás en medio de la necesidad y con fe y sabiduría te enfrentas a tu entorno, nadie puede resistirlo. Si bien la historia de Esteban continúa (sería bueno que la leyeran toda), aquí podemos ver el ejemplo de la fuente del verdadero poder. No es grandeza, no es poder, no es dinero ni posesiones materiales, es humildad, es servicio, es fe, es sabiduría, es llenura del Espíritu Santo. Espero este año sea un año en donde podamos experimentarle como Esteban fue capaz de hacerlo. Saludos.





Jesús llevó mi corazón “a tuto”

24 12 2010

Qué tal amigas y amigos. Al estar en estos días navideños, me gustaría contarles un poco sobre la experiencia que tuve la semana recién pasada como voluntario en un campamento de niños de escasos recursos en Zaragoza, un municipio de Chimaltenango, departamento de mi país Guatemala. El campamento-escuela de vacaciones (le llamaré campamento desde ahora) empezó el martes 14 de diciembre y terminó el sábado 18. Los voluntarios fuimos convocados desde el domingo 12 para reconocimiento del terreno y organización previa ya que este año esperábamos a un estimado de cien niños. Algunos voluntarios por diferentes razones fueron llegando más tarde el domingo y también el lunes. Al ir acercándose la fecha del campamento, la expectativa incrementaba. Tuvimos tres o cuatro reuniones previas al campamento para planificar la estructura de lo que serían las historias bíblicas por grado -los niños eran de párvulos hasta sexto grado- y por las tardes ensamblar lo que para el sábado en la tarde sería el “Belén Viviente” -una remembranza actuada y cantada de Lucas 2:1-20, en el parque central de Zaragoza, caminando desde la escuela, a unas seis cuadras del parque-. No quisiera ocupar tanto espacio para contar día a día y detalladamente todo lo sucedido, solamente quisiera traer a sus mentes algo que particularmente tocó mi corazón y me llevó a esta reflexión y título de la entrada. Al inicio del campamento, puse a una preciosa nena en mis hombros. La llevé por las tres aulas que estaban habilitadas de la escuela cantonal, sede del campamento. Fuimos también al campito, que era nuestra área de juegos en el tiempo de recreación. Pasó a lo sumo un minuto antes de que varios de los otros niños y niñas me dijeran ¡Profe! ¡Profe! ¡Lléveme a tuto profe! La semana pasó y las palabras de los niños no salieron de mi mente. ¿Qué significa que alguien te lleve a tuto? Veamos la figura por el momento. Un niño en los hombros de alguien. ¿Qué tiene ese alguien? ¿Por qué es@ niñ@ pedía que l@ llevara a tuto? Pensando en estas preguntas, tan sencillas, me di cuenta que con su inocencia los niños me estaban enseñando una gran lección. Ellos confiaban en mi, no importaba si yo corría, si yo saltaba o daba vueltas, ellos ni siquiera estaban tan seguros de que no iba a caerme con ellos encima, en ese momento, ellos ponían literalmente toda su fe y todo su ser en mis hombros. Ellos querían que los llevara a tuto, fuera cual fuera la consecuencia. El nombre del campamento fue “Caminando con Jesús” Ahora bien, ¿quiénes de nosotros nos dejamos llevar de esa manera por Jesús? Sé que los argumentos de seguir a Jesús “sin pensar” son bastante debatidos, y con mucha razón, ya que seguir a Jesús es un acto de mente, cuerpo y corazón, pero en este momento me estoy refiriendo a aquellos momentos cuando la mente no alcanza y debemos hacer algo que no estamos seguros. ¿Qué hacemos? ¿Cómo nos dejamos llevar a tuto por Jesús? La imagen no transmite que Él no quiere que caminemos sino que quiere llevarnos a lugares que no imaginábamos y que no podríamos ir por nosotros mismos. Los niños son de los mejores teólogos que he encontrado. Viendo nuevamente el nombre del campamento, que les parece que literalmente caminé con Él como un niño siguiendo a su profe o mejor dicho, sobre su profe. Esta semana que celebramos el nacimiento de Jesús, quiero dejarles el reto de que para este nuevo año que se nos viene encima, podamos aprender a dejar que él lleve nuestro corazón por donde quiera (y junto con el corazón, todo lo demás). En este campamento, el profe llevó a los niños y niñas a en los hombros y mientras, Jesús llevó mi corazón sobre los suyos, y lo sigue haciendo. Celebrémosle con actos de adoración y obediencia, servicio y sumisión. Seamos expresión del mismo corazón de Dios al mundo. Seamos como niños sobre los hombros de su profe. Él lleva mi corazón a tuto. ¿y el tuyo?





Lutero y la Reforma protestante

23 11 2010

Qué tal amigos y amigas. He estado muy ocupado con diversos quehaceres pero quise poner este artículo que leí en una revista digital a la que estoy suscrito.

Fue escrito el 26 de Octubre, al acercarse el 31 de Octubre, día de la reforma protestante.

Autor: José de Segovia

Fuente: http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?r=357&a=3991

Ahora que se acerca el 31 de octubre, día de la Reforma protestante, es bueno recordar la película sobre Lutero en la que el reformador aparece ante el gran público con el atractivo de un joven asombrado por el poder liberador de la Palabra de Dios. El protagonista de Shakespeare In Love, Joseph Fiennes, resaltaba su fragilidad con una humanidad, lejos de la figura monstruosa que ha fabricado de él la leyenda negra.
Por eso quien piense que la Reforma no es más que cuestión de política y crea que Lutero no fue sino un mero instrumento de los príncipes alemanes contra los campesinos, no reconocerá al personaje que tiene delante de la pantalla. Ya que en esta historia hay más Evangelio que en toda La Pasión entera de Mel Gibson. Porque el tema de esta película es en realidad la gracia de Dios, que nos revela a un Padre amante y lleno de misericordia. 

La película arranca con la ya mítica tormenta por la que Lutero decide hacerse monje en Erfurt en 1505, a pesar de la oposición de su padre. Es allí donde conoce al vicario general de los agustinos en Alemania, Staupitz, magistralmente interpretado por el actor suizo Bruno Ganz, que tantas grandes películas hizo en el nuevo cine alemán con directores como Wim Wenders. Su habitual papel contenido adquiere aquí un singular dramatismo en este interesante personaje, que ha venido a ser prototipo del católicismo-romano más filoprotestante, siempre tan cerca, pero a la vez tan lejos de la Reforma. Para él, como para tantos católicos hoy, el problema del protestantismo es que no ve lo positivo que todavía hay en la Iglesia de Roma, aunque le recomienda leer la Biblia cada día, mandándole a Wittenberg para estudiar.

La famosa visita de Lutero a Roma ha sido rodada en Italia misma por este director británico, afincado en América, llamado Eric Till, que ha hecho hace poco una película sobre Bonhoeffer. Se detiene allí en el inmenso circo, en que se ha convertido la religión papista. Esta experiencia deja a Lutero escandalizado ante semejante espectáculo de manipulación, superstición e inmoralidad por parte del clero. Es esa pompa y lujo vaticano la que lleva a León X a hacer una venta masiva de indulgencias, que es mostrada en la película con todo detalle y exactitud histórica. Pero esta denuncia de la corrupción, lejos de verse como algo anacrónico, muestra una actualidad singular por su enfrentamiento contra toda tiranía y opresión espiritual. En ese sentido las noventa y cinco tesis de Lutero contra el comercio vaticano, no sólo inician un proceso de Reforma de la Iglesia el 31 de octubre de 1517, sino que siguen siendo una denuncia contra todo tipo de corrupción religiosa.

EL MENSAJE DE LUTERO
El mensaje de Lutero por eso va más allá que una mera declaración del valor de la libertad de conciencia. Pocas veces en el cine he visto un tratamiento tal de la Biblia como algo emancipador para el hombre.

Cuando tantos identifican hoy el cristianismo bíblico con fundamentalismos e integrismos religiosos, basados en un fanatismo peligroso, Lutero nos presenta la Palabra de Dios como una realidad liberadora. Ya que entender que la autoridad del Papa no está por encima de las Escrituras, ni que los Evangelios pueden ser negados por las palabras de los hombres, lleva a una fe que ya no está basada en el consuelo, sino en la verdad misma. Es por eso que Lutero se niega a arrodillarse ante la autoridad de Roma, que

representa el cardenal Cayetano, porque su conciencia está ahora “cautiva de la Palabra de Dios”. 

Es interesante también el papel que tiene la política en la Reforma. El apoyo del príncipe Federico el Sabio (interpretado aquí por un Peter Ustinov a punto ya de fallecer, pero lleno de una sabiduría e inteligencia que ya quisieran tener muchos actores jóvenes) hace posible la traducción de la Biblia. Es esta obra la que realmente produce la Reforma, pero también el redescubrimiento de la experiencia de gracia de Lutero. Pero ese apoyo de los príncipes en Augsburgo, con el que se cierra la película, se convierte en el abrazo del oso, cuando al final vemos los efectos de la guerra contra los campesinos. Es ahí donde vemos las consecuencias prácticas de la visión de Lutero sobre los dos reinos, que divorcia en cierto sentido la realidad espiritual de la temporal.

LUTERO, EL PERSONAJE
Lutero es presentado aquí también como alguien entrañable por su relación con el personaje de una niña minusválida llamada Greta, que aparece a lo largo de toda la película. Es como la afirmación de Jesús de que el Reino pertenece a los niños. Esa compasión de Dios por una criatura indefensa es la que resalta una y otra vez, como cuando entierra al enfermo mental que se ha suicidado en “campo santo”. Es en ese sentido que yo creo que esta es una historia sobre la gracia de Dios, aunque no se mencione nunca la palabra. Tampoco se habla por cierto de justificación, pero no hay mejor explicación que la que da Lutero en su emotivo sermón, cuando predica entusiasmado por el pasillo de la iglesia de Wittenberg. Ya que una de las virtudes de esta obra es precisamente su lenguaje, capaz de hacer entender las ideas centrales de la Reforma de una forma clara y sencilla, perfectamente comprensible para cualquier espectador.

Ese amor activo es el que destaca al final de la película en su relato del hijo pródigo, cuando le explica a los niños que el Padre corre en busca de su hijo. Es la asombrosa gracia de Dios, que se muestra en un hombre como Lutero, con todas sus debilidades, capaz de confesar a su esposa Catalina, que hay días que se siente tan deprimido, que ni siquiera se puede levantar de la cama. Es por eso que muchos creemos que la Reforma fue una obra de Dios. Ya que esta no es la historia de un gran hombre, sino de un gran Dios, que ama profundamente a criaturas tan miserables y atormentadas como aquel monje. Mi pregunta por lo tanto es: ¿Conoces tú también así el amor de Dios? Porque no hay nada que se le pueda comparar… 





¿Dónde están los padres? La familia como ente transformador

17 10 2010

Hoy tuve la oportunidad de hacer un corto viaje a un pequeño pueblo llamado Sumpango, aquí en mi país Guatemala. Fuimos a celebrar el día del niño conjuntamente con una comunidad muy pobre en este pueblo. Los preparativos se venían llevando acabo desde hace ya varias semanas, así que la expectativa era grande. Cada comisión tenía que llenar varios requisitos logísticos para que en conjunto todo saliera armoniosamente. La actividad creo fue un éxito. Pero a lo que quiero llevar su mente hoy es a lo que maquiné mientras repartíamos dulces, pelotas y sonrisas a todos los preciosos niños que llegaron, y también a lo que pude reflexionar después de este día. La pregunta es ¿Dónde están los padres? Quisiera enfocarme por un momento en la figura paterna. Del total de niños que llegaron, tal vez un 50% (siendo muy benigno) llegaron con ambos padres. Los demás con sus madres o abuelas. Podemos recalcar que era domingo, día típicamente de descanso. Luego del evento, estando ya en casa, escucho un comentario en una plática que tuve con mi papá sobre que la costumbre en un departamento de mi país es que a tempranas edades los jóvenes se “roban” a las chicas y que se casan después de un tiempo. Esto no es lo que me impactó, sino saber luego que la costumbre también era dejarlas ya con hijos para conseguir otra mujer. Más tarde, tuve una plática con una amiga que había participado en una actividad con familias muy pobres de su país (Nicaragua). De nuevo ella me recalcó lo que había estado pensando: Lo usual de la falta de padre en las familias. La pregunta no navegó en balde por estas aguas de pensamientos a veces turbulentos. El sábado compartí con un grupo pequeño de adolescentes en la iglesia local el pasaje de Juan 11. La historia de la resurrección de Lázaro. Hubo dos versículos que llamaron particularmente mi atención en ese momento y me vi obligado a discutirlo con los jóvenes. Fueron los versículos 41 y 42: “Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.” Lo que saltó a mi corazón fue ¿Por qué Dios es como un padre y no como una madre? William Paul Young en su libro La Cabaña, aborda este tema por un momento y menciona que es porque la figura de padre es la que más hace y hará falta. Creo que en el contexto de esta entrada es correcto. La figura de padre para muchos es una figura de alguien que abandona, de alguien que deja, de alguien que no se levanta ante la situación y es responsable para afrontarla sino se achica y sencillamente se va, dejando a su propia carne y sangre en el olvido y en situaciones más que difíciles. Gracias a Dios he tenido un papá que ha sabido pararse ante las situaciones, y agarrarse de la mano de Dios y llevado a su familia con él hacia Él. No es excusa el no tener padre o madre o ninguno de los dos para quedarnos de brazos cruzados, pero el caminar en la vida es muy diferente y bastante más complicado, porque Dios no lo diseñó así. Dios diseñó una familia que funcionara con un padre y una madre, y que en conjunto formaran hijos e hijas que supieran temer a Dios y luego hacer lo mismo en sus propias familias ya sea las hijas como madres o los hijos como padres, siguiendo el ejemplo que tuvieron en casa. Si esto no está sucediendo, quiere decir que tenemos serios problemas en cuanto a la interpretación adecuada de lo que significa ser familia y las implicaciones que ésta tiene en la sociedad. Dios diseñó un núcleo familiar para formar lo que llamamos sociedad. El mundo actual ha tergiversado esto y en la mente regular de cualquier integrante de esta sociedad, el pensamiento predominante es que yo soy el núcleo de la sociedad. El “yo”. El “yo” antes que el “nosotros”. El “yo quiero” como motor de mis acciones en vez de la búsqueda del beneficio a todos. Esto empieza en la familia, así que si ésta no lo promueve ¿Cómo se aprenderá? ¿En la escuela, colegios o universidades? Muy pocas personas que conozco han surgido como entes pensantes y transformados por sus estudios académicos ¿En la iglesia? La iglesia de hoy lamentablemente no es un digno ejemplo. Es en la familia donde el ser humano nace y da sus primeros pasos en toda área del saber y del ser. Es aquí donde como cristianos debemos ser los primeros en sacar la cabeza del agujero y responsabilizarnos en formar personas que teman y aprendan a conocer a Dios y que lo practiquen para que a través de esa instrucción “..aún cuando fuere viejo no se aparte”. Hermanos y hermanas que compartimos el sol y la luna,  que compartimos esta tierra, levantémonos hoy para que nuestros países de verdad sean testigos del poder de Dios, levantémonos hoy para dar a conocer a este Padre por excelencia que nos da el modelo que debemos seguir para ver cambios en la sociedad donde nos desenvolvemos y en la comunidad donde estamos. No es una exhortación, es una obligación. Portémonos a la altura.








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